Militares, policías y agentes de inteligencia cubanos sitiaron San Antonio de los Baños, la ciudad donde comenzaron las protestas contra la dictadura

Una semana después de las protestas en Cuba, las calles son de la Policía
Un hombre conduce un camión militar hoy, en San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana (Cuba). EFE/ Yander Zamora
(Yander Zamora/)

Una semana después de la mayor oleada de protestas ciudadanas en más de seis décadas, la Policía y los militares vigilan exhaustivamente las calles de Cuba, especialmente en la ciudad de San Antonio de los Baños, donde se originó todo.

Los accesos a esta localidad -ubicada 30 kilómetros al oeste de La Habana y famosa por su Escuela Internacional de Cine- se encontraban en su mayoría cortados o custodiados por agentes de seguridad este domingo.

Si bien las calles mostraban un trasiego normal de personas, Efe pudo observar a camiones llenos de soldados y la plaza central del pueblo estaba tomada por más de una decena de policías, militares y agentes del Departamento de la Seguridad del Estado, el órgano de inteligencia y contrainteligencia de Cuba, etiquetado por opositores como la “Policía política cubana”.

Los agentes uniformados y no uniformados también se desplegaron ampliamente en la vecina localidad de Bauta, donde “había un Policía en cada esquina”, según indicó a Efe una mujer que estuvo allí la mañana del domingo.

El acceso a internet estaba cortado en San Antonio de los Baños y sus alrededores, según pudo comprobar Efe, mientras en el resto de la isla se encuentra mayormente restringido aunque funciona ocasionalmente en algunos teléfonos móviles.

Ni el Gobierno ni el monopolio cubano de telecomunicaciones (Etecsa) han explicado por qué los datos móviles permanecen parcial o totalmente caídos desde el domingo 11 de julio, día en que miles de cubanos salieron a las calles para protestar y se produjeron enfrentamientos, altercados e incluso saqueos en algunas localidades. Tampoco han informado sobre cuándo el servicio será restaurado y funcionará con normalidad.

Fuerzas especiales patrullan el Malecón frente al mar mientras la gente pasa en La Habana, Cuba, 16 de julio de 2021 (REUTERS)
Fuerzas especiales patrullan el Malecón frente al mar mientras la gente pasa en La Habana, Cuba, 16 de julio de 2021 (REUTERS) (ALEXANDRE MENEGHINI/)

La tranquilidad en San Antonio de los Baños este domingo contrasta con la agitación que se vivió el domingo anterior, cuando miles de vecinos salieron a la calle a protestar pacíficamente.

Los manifestantes lanzaron consignas contra el régimen, a quien culpan de la escasez de alimentos, productos básicos y medicinas, la proliferación de tiendas de pago exclusivo en divisas y los habituales cortes de luz, en un momento en que Cuba pasa por una grave crisis económica, con sus arcas vacías e incapaz de hacer frente a sus deudas, a lo que se suma además un peligroso auge de los casos de covid-19 en las últimas semanas.

Los videos en directo grabados por los manifestantes del 11-J en San Antonio de los Baños prendieron la mecha de decenas de protestas de ciudadanos descontentos en otras localidades de la isla, atajadas con dureza por las fuerzas de seguridad, dejando cientos de heridos y detenidos y generando fuertes críticas desde la comunidad internacional al Gobierno presidido por Miguel-Díaz-Canel.

Díaz-Canel acudió, de hecho, a San Antonio de los Baños el día de las protestas junto con fuerzas de seguridad y un grupo de acólitos para enviar el mensaje de que “la calle es de los revolucionarios”, en referencia a los partidarios del sistema de partido único y economía centralizada que impera en Cuba desde 1959.

Con internet restringido y fuerte presencia policial, poco se sabe sobre la suerte de los arrestados tras las históricas y espontáneas protestas.

Hasta ahora, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y los movimientos disidentes han logrado documentar en toda la isla 382 detenciones desde el domingo pasado y 28 desaparecidos. Los arrestos se produjeron por fuerzas del régimen, en su mayoría agentes de civil, que comenzaron sus redadas luego de que el dictador Miguel Díaz Canel llamara a los “revolucionarios comunistas” a salir a combatir a los que protestaban, en un acto de desesperación e impunidad que lo puso en el foco mundial.

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