La Finlandia rural lucha contra el éxodo de mujeres jóvenes

Con su río y su iglesia de madera, Enonkoski puede ser un lugar bucólico, lleno de encanto e historia. Pero a este pueblo de 1.400 personas en el este de Finlandia le falta algo importante: mujeres jóvenes.

Hasta 28 chicas de este pueblo de entre 15 y 24 años de edad han marchado. Y las que quedan, se ven superadas por una proporción de dos a uno por los hombres de su edad.

“Era aburrido, quería acción”, dice Viivi Rinkinen, que dejó Enonkoski a los 16 años para iniciar el instituto en Joensuu, una ciudad a dos horas.

“Todas mis amigas chicas también se mudaron”, afirma a la AFP desde Malta, donde ha vivido durante cinco años.

En toda Finlandia, multitudes de mujeres jóvenes abandonan las zonas rurales, a menudo para seguir su educación superior y después encontrar trabajo en ciudades más grandes.

Los chicos jóvenes también se van, pero en proporción mucho menor.

“Queremos quedarnos aquí donde nacimos y crecimos. No nos apetece irnos a ver qué pasa”, afirma Leevi Natunen, nativo de este pueblo de 20 años que este otoño empezará a formarse para ser operario de maquinaria forestal.

“Las jóvenes no están interesadas en la granja, a diferencia de nosotros, los chicos”, dice su amigo de toda la vida, Miika Leikas, gestor de inmuebles.

Las estadísticas oficiales muestran que la mitad de las localidades rurales tienen menos de 81 mujeres de entre 15-24 años por cada 100 hombres de la misma edad.

– Falta de trabajos –

Uno de los motores de este éxodo es que las chicas finlandesas rinden académicamente mejor que los chicos y son más propensas a continuar con su educación superior, lo que suele implicar migrar a poblaciones más grandes.

Además, los trabajos para mujeres altamente calificadas escasean en el medio rural, dominado por la agricultura y la construcción.

“Nuestro mercado laboral está todavía polarizado entre los llamadas empleos para hombres y empleos para mujeres”, dijo a AFP Timo Aro, de la consultoría de desarrollo regional MDI.

“La tendencia de jóvenes mujeres marchándose ha existido por un largo tiempo, pero hoy en día se habla más” gracias a los mejores datos y un creciente interés en la migración de mujeres, añadió.

El movimiento masivo de mujeres jóvenes a áreas urbanas está acelerando la ya drástica despoblación rural de Finlandia, a la que algunos municipios tratan de poner freno.

En la remota Kainuu, en el centro del país nórdico, las autoridades recabaron opiniones de 500 mujeres jóvenes en un proyecto piloto para entender el éxodo femenino.

“Nuestros políticos están preocupados”, reconoció a AFP Minna Komulainen, especialista de desarrollo en el consejo regional de Kainuu.

“Es natural que la gente se vaya a otro lado a estudiar, pero nuestro problema es cómo recuperarla después”, afirmó.

Según su informe, la falta de empleo y plazas de estudio hace marchar a las mujeres. La mitad también aseguraban no sentirse escuchadas por sus dirigentes y otras apuntaban a la intolerancia hacia diferentes etnias o orientaciones sexuales.

Para mitigarlo, Komulainen y sus compañeros empezaron a trabajar para crear más oportunidades para mujeres jóvenes e impulsar su participación política.

También preparan una campaña comunicativa que incluye una canción compuesta a propósito.

– La oportunidad del teletrabajo –

Entre los hombres, muchos encuentran trabajo, pero aquellos que no lo consiguen se arriesgan a la exclusión social.

“Esto puede llevar a abuso del alcohol o a problemas para mantener el control de sus vidas”, dijo el alcalde de Enonkoski, Minna Laurio.

Las estadísticas muestran que los hombres finlandeses menores de 24 años tienen más opciones de estar sin educación, empleo o formación que las mujeres, especialmente en zonas rurales.

“Los servicios están siendo reubicados en grandes ciudades, con lo que no puedes conseguir ayuda tan rápido”, dice Markus Lindroos, un joven trabajador de la cercana Heinavesi.

Pero no todo es negro en la pintoresca Finlandia rural.

“El cambio al trabajo remoto significa que Enonkoski ya no es un problema en cuanto a trabajo, veo una oportunidad”, afirma Laurio.

Y la vida para los que se quedan puede ser idílica.

“Mis amigos y yo pasamos mucho tiempo practicando deporte, pescando y haciendo actividades al aire libre”, explica Atte Tuominen en Heinavesi .

Para el joven instructor de deportes de 22 años, la ausencia de mujeres jóvenes tampoco es tan problemática.

“Todavía hay chicas en los pueblos de alrededor, no tienes que irte tan lejos”, sonríe.

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